Con el corazón lleno de gratitud, queremos agradecerles por su hermosa entrega y servicio durante la Santa Eucaristía y en el recorrido del Corpus Christi. Su presencia fiel, caminando junto a Jesús y acompañándolo con amor y reverencia, fue un verdadero testimonio de fe para toda la comunidad.

Que el Señor, a quien sirvieron con tanta generosidad, bendiga abundantemente sus vidas, sus familias y cada uno de sus pasos. Gracias por ofrecer su tiempo, su esfuerzo y su corazón al servicio del altar y de Cristo. Cada paso que dieron junto a Él en este camino de amor y sacrificio es una semilla de gracia que dará frutos de santidad.

Que la Virgen María los cubra con su manto y que el Espíritu Santo fortalezca siempre su vocación de servicio. ¡Dios les recompense al ciento por uno por todo el amor que entregan a Jesús!